A 36 años del golpe, el “nunca más” hizo eco en el Pozo de Vargas

Allí donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de Tucumán, se realizó un acto conmemorativo por el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”. Participaron familiares de desaparecidos, funcionarios de la Provincia y organismos de Derechos Humanos.

Con motivo de recordar el horror vivido durante el golpe de Estado de 1976, cerca de las 11 de la mañana del 23 de marzo, decenas de personas se agruparon en el la puerta de acceso del Pozo de Vargas, situado en avenida Francisco de Aguirre 4.200. Bien llegaron al lugar, algunos colgaron del alambrado que rodea al predio banderas con fotografías de desaparecidos. A pocos pasos de ahí, se montó una carpa blanca donde se ubicaron el gobernador José Alperovich, la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés, el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, el Secretario de Derechos Humanos, Humberto Rava, el legislador y presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Reinaldo Jiménez, y el legislador Gerónimo Vargas Aignasse, entre otros funcionarios provinciales.
El folclorista tucumano Coqui Sosa (sobrino de Mercedes Sosa) abrió el acto con la canción “Como la cigarra”, de María Elena Walsh. Luego, Daniel Márquez recitó el poema “Quisiera que me recuerden”, de Joaquín Areta. La emotividad invadió a todos los presentes. El más conmovido fue Vargas Aignasse, que se levantó de su silla para estrecharse en un fuerte abrazo con Márquez, ya que ambos comparten el mismo sentimiento, el mismo dolor: son hijos de dos ex senadores provinciales desaparecidos durante la última dictadura militar, cuyos cuerpos fueron identificados mediante estudios de ADN: los restos de Guillermo Vargas Aignasse fueron hallados en el Pozo de Vargas, en diciembre del año pasado, mientras que los de Damián Márquez fueron localizados en una fosa común del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga.

A continuación tomó la palabra Humberto Rava, quien recordó las consecuencias del gobierno militar: “En ese tiempo se estableció una política de genocidio planificado y estamos aquí para reivindicar a los 30.000 desaparecidos”, expresó. Por su parte, Gerónimo Vargas Aignasse habló sobre la desaparición de su padre: “No podemos permitir que más niños padezcan algo así. La democracia no puede perderse nunca más”, señaló.
La encargada de cerrar la ceremonia, fue Beatriz Rojkés de Alperovich, quien afirmó que se continuará poniendo toda la voluntad y el esfuerzo, tanto desde el gobierno nacional y como el provincial, para que dejen de ser desaparecidos y los familiares puedan honrar a sus muertos. “La forma de que esto no se repita es que nunca se olvide y para eso tenemos que comprometernos por la verdad y la justicia”, finalizó.

 

 

RESEÑA

En 2002, el ex juez federal Felipe Terán inició una investigación en el pozo de Vargas.  Este es un antiguo pozo de agua emplazado en una finca al noroeste de la Capital que servía para abastecer a las locomotoras de vapor que unían San Miguel de Tucumán con Tafí Viejo. Gracias a testimonios de vecinos y a una denuncia realizada por el dirigente peronista Enrique Romero, la Justicia comenzó la investigación en el predio. Tras una serie de análisis en el terreno, detectaron un pozo que había sido tapado. Los peritos empezaron las excavaciones y encontraron que había sido rellenado. Tras eliminar capas de hormigón, hallaron restos humanos y empezaron los análisis de ADN para identificar los cuerpos. El primer identificado de esa fosa fue el ex senador Vargas Aignasse.

 

 

 

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