Melodías, ritmos y armonías se combinaron en el PJ

Durante el mes de julio se realizaron dos eventos musicales en la nueva sede. En la inauguración del anfiteatro tocó Miguel Ángel Estrella. La Opal Sinfonietta, de Francia, también visitó el partido.

El martes 6 de julio por la noche, la gente comenzó a llegar expectante. El anfiteatro empezó a cobrar vida: un piano esperaba sobre el escenario y una placa aguardaba por ser descubierta. El olor de las empanadas tucumanas perfumaba el patio en una noche fresca.

 

Distintas autoridades del PJ concurrieron para deleitarse. Y para homenajear a uno de los artistas más importantes de la provincia, que, además, tuvo una activa militancia dentro del peronismo.

A las 22, minutos más, minutos menos, llegó Miguel Ángel Estrella. Beatriz Rojkés de Alperovich salió a su encuentro y se dieron un efusivo abrazo.

Los presentes se agruparon, ante el alerta de que el homenajeado ya estaba en el edificio. Entonces, en el patio comenzaron las palabras de introducción de lo que sería una noche íntima, agradable y de compañeros. Ahí, la Presidenta del partido destapó la placa con el nombre del músico, que desde ese momento, también bautizó al anfiteatro del PJ.

En el patio, ese mismo que alberga la estatua de Perón y Evita, y el aljibe que antaño adornó la “vieja” sede, se dijo un discurso que repasaba la carrera del músico del Piano Mudo. Ese que tuvo una militancia siempre a favor de los desposeídos, de los marginados, de los que no tenían demasiadas oportunidades. Luego, los invitados entraron al salón donde el encuentro continuaría. El maestro se sentó al piano. Pero antes de que las notas salieran, salieron sus palabras.

“El mayor compromiso de un ser humano, frente a una idea, frente a una pasión o a una filosofía, cualquiera sea ella, es la de comprometer su propia profesión como instrumento social para servir a esa causa que él quiere defender”, reflexionó.

Durante la velada, también hubo lugar para los recuerdos de la militancia que vivió Miguel Ángel Estrella durante su juventud. Contó de un encuentro con Evita, cuando él y el grupo de chicos “flacuchos” en el que estaba tuvo la emoción de conocerla. “(Evita) Vio delante de ella una mesa con tortas, con masas y a las compañeras del PJ. Y les dijo: ‘ustedes están muy gorditas. Chicos, arrasen’. De esas cosas era capaz esa mujer. Yo fui primero ‘evitista’, de adolescente y de chico; cosas que, claro, caían mal en la familia, pero bueno, me respetaban eso”, rememoró entre las risas y los aplausos del público.

La música, por supuesto, acompañó a las anécdotas. Habló de Atahualpa Yupanqui y de su música. Y como no podía faltar, dibujó con las teclas del piano Yamaha que tenía en frente las notas de la zamba “La pobrecita”.

Miguel Ángel Estrella no pudo dejar de recordar una de las causas que siempre tuvo presente, que es la de las personas de los Valles Calchaquíes.

Asimismo, durante el encuentro y para hacer hablar también al piano, Estrella tocó la chacarera Chakaymanta, para no dejar afuera a su Santiago querido.

El exilio también estuvo como recuerdo en el anfiteatro aquella noche, como algo doloroso, pero pasado. A raíz de eso, habló de su relación con el escritor argentino Julio Cortázar, que estaba en París en los años en que Estrella estuvo desaparecido y que también presionó por su liberación. “Julio era de hierro, todos los meses o iba a algún concierto (a beneficio) o mandaba un cheque para los chicos de Tucumán. Fue un gran amigo, un ser completo”, elogió.

Luego, tocó “Canción sin verano”, un poema de Cortazar con letra del Tata Cedrón. Algo con mucha “melancolía, desgarradora; pero también es un alarido de furia contra todo lo que se destruía en nuestra patria”, explicó Miguel Ángel acerca del poema que habla del exilio.

Ya sobre el final, el extraordinario músico rememoró un recital que dio homenaje a Perón. Y que en aquel entonces, los muchachos le pedían “la marchita, la marchita”. Esta vez, no hizo falta el pedido.  Las primeras notas de la marcha comenzaron a desprenderse del piano y el auditorio se puso de pie. Muchos con los dedos en V cantaron la Marcha Peronista como broche de una charla íntima.

Al final, cerca de medianoche, las empanadas calientes esperaban a todos afuera, en el patio. Los compañeros se quedaron a compartir un rato más en una noche en la que el protagonismo se lo llevó Estrella y sus recuerdos compartidos, hechos palabras y música.

Desde Francia, hasta Tucumán

El domingo 25 de julio, la Orquesta Sinfónica Opal Sinfonietta creada en Boulogne Sur Mer y dirigida por el maestro Bernard Schneider, brindó un concierto gratuito que comenzó a las 20.30 y se extendió por cerca de dos horas. Más de 200 personas asistieron al espectáculo.

En el evento, que tuvo a más de 50 músicos en escena, sonaron temas contemporáneos de la música clásica, pero también le dieron un lugar importante a la música popular de la Argentina y de Francia. Por ejemplo, ejecutaron “Balada para un loco”, de Astor Piazzolla, donde el tenor Marc Schneider fue el encargado de darle su voz a la letra del tango. Además, se incluyeron piezas de  Guastavino, Saint-Saëns y Bizet, y también se lucieron los solistas Jehan Saison en el cello y Frédéric Bara en la viola

La agrupación que visitó el PJ, conformada por músicos jóvenes y adultos,  fue creada en 1999 por el compositor argentino Juan Carlos Grupalli, que vivió en Francia durante muchos años y actualmente está radicado en Tucumán.

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